Según el diccionario, iconoclasta significa: ‘secta de herejes destructores de imágenes santas y que van contra todo culto rendido a dichas imágenes’. Jesús dijo: ‘yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre, sino por mi’ (Juan 14:6)
El hecho de rendir culto a imágenes debería ser un tema analizado con pinzas por parte de la iglesia católica. Conversando con amigos católicos fervientes y entregados, descubro que ellos ven ese hecho como un simple ‘reconocimiento’ a la vida de personajes que alcanzaron la santidad por una vida consagrada a Dios. Pero ¿qué dice la palabra de Dios? Si sabemos (o mejor dicho creemos) que Dios nos dio la vida, nos dio el mundo en el que estamos, nos dio la libertad y la capacidad de elegir, nos permitió amar y ser amado, nos concedió el perdón de nuestros pecados, nos dio la familia que tenemos, nos dio la casa que compramos, nos permitió tener hijos, nos dio la oportunidad de estudiar, trabajar y progresar, si creemos que Dios simplemente ‘nos ama’, ¿cómo quisiera él que fuera nuestro culto, exclusivo para su gloria o inclusivo para todo aquel que fue bueno en vida?.
La pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) no está al margen de la manera ambigua en que los católicos llevamos nuestra fe. Por eso, siendo un alumno de esta casa de estudios no puedo evitar hacerme estas preguntas: ¿será Dios celoso, cuando rendimos culto a imágenes?, ¿será Dios una religión o una forma de vida?, ¿será de Dios preocuparse por el manejo de una universidad privada y de uno de los centros comerciales más importantes del país?, ¿la iglesia sigue a Dios o basa su existencia haciendo respetar ‘testamentos’ dejados por hombres filántropos? (como es el caso de Don José de la Riva-Agüero).
Particularmente nunca sentí la presencia de Dios estando parado frente a una imagen. Tampoco paso mi vida destruyéndolas, a pesar de que muchas estampitas han pasado por mis manos. Decir que somos una universidad iconoclasta no es la palabra exacta para calificarnos por querer respetar nuestra autonomía y por no llevar una vida cristiana más abnegada de lo que el común de católicos llevan. Pero, iconoclasta, es la etiqueta que debemos de llevar en nuestra frente por el simple hecho de llamarnos Pontificia Universidad Católica del Perú. |