Para ti, Ana

16/10/2009,10:53 PM

Para ti Ana fue una tentativa de novela que comencé a escribir cuando recién ingresé a la universidad y vivía descontento con mis estudios de ingeniería. Para ti Ana fue la excusa perfecta para conocer a Sofía quien, admirada por mi fascinación por escribir, me asesoraba con finales llorones para la esperada (solo por ella) novela.

En ese entonces no conocí a Ana. Solo era una afiebrada forma de expresar mi necesidad de conocer el amor, ese que aparece una vez, que posteriormente imaginé que ese personaje al que bauticé con el nombre de Ana se había encarnado en Sofía, pero el tiempo me demostraría que ambas mujeres eran distintas. Cada personaje representa esa búsqueda de la historia perfecta, del final de cuento de hadas y de los felices para siempre. Pero esta vez Ana simboliza ese sueño perdido entre mis sábanas, porque eso era en la vida de Sergio Morelli, una aparición nocturna esporádica, una confusión de lo real y la ficción, como lo que viene siendo mi vida, un campo de fútbol donde lo real y lo fantástico se confunden con la misma camiseta, indistintos, entrelazados como si fueran uno solo.

Ana apareció y se fue. Al principio no sospeché que su recuerdo fuera tan brusco conmigo, porque no la amaba como amaba a Sofía, al personaje, a la inspiración que sobre mi ejercía ese bendito nombre, Sofía. Ana era más terrenal, su sonrisa espaciada comenzó a robarme el sueño. Su figura, al principio delgada y espigada; sus cabellos desordenados, como si una ráfaga de rayos y centellas hubiera azotado su cabeza; su mirada distraída, con ojeras, víctimas de los excesos de una noche anterior, víctimas de las drogas o de las pastillas para dormir que nunca faltaban en su mesita de noche; su manerita de hablar, apitucada, graciosa y cadenciosa, me generaban una fascinación por imitarla sin pudor, causando su indignación y sus ganas de destruirme con la mirada. Tenía unos labios delgados, finos, como los de una bebe que aun no cumple el año. Sus dientes espaciados mordían cualquier cosa que pasara por su boca. Sus dedos pequeños y sus uñas cortas jugaban con sus rulos desordenados y repartía caricias indiscriminadamente, porque era muy expresiva, cuando estaba feliz.

Así me la imaginé en su papel de Ana, a la par que Sofía tiene su propia caracterización y es única, Ana también asumió su lugar dentro de las historias de Sergio Morelli, porque él también amó a Ana de una manera distinta, primariosa, impulsiva e insana por momentos, los mismos momentos que terminaron su historia, una noche en que Ana no supo guardar silencio y él no supo controlar sus fobias. Ana se convirtió en Sofía o viceversa, pero eso ya no importa, porque el final fue el mismo, todo acabó. Esa noche, la última en que Sergio vería a Ana, todo figuraba para un pésimo final, ella bajó del taxi preguntándole si la volvería a llamar, él se quedó en silencio, pensando una frase memorable para el momento, pero su mente y su escaso cerebro no dictaron nada. Ella se fue sin esperar la respuesta, abrió su puerta y sin mirar atrás cerró un capítulo de su vida. Él no dijo nada, pero sabía que no la volvería a llamar, porque su orgullo es más grande que su corazón, porque el amor que sintió por esas mujeres terminaron sometidos por su ego, por ese Sergio abominable que zarandea su mente a su antojo, sin dejarlo pensar fríamente, sin dejarlo hacer lo que realmente quiere.    

Posiblemente Ana ahora sea la protagonista de otra novela. Eso es algo que Sergio puede entender. Sofía también se despidió de la escena del crimen, y al final nadie tiene la culpa de la muerte de un amor, no hay testigos, no hay juicio, solo castigo. Solo queda seguir buscando y descubriendo nuevas formas de escribir y de continuar con la historia. La vida no acaba ahora, la muerte aun parece estar lejos. 

 

 

escrito por Rodolfo Rodas Oré en: | (1) Comentarios | enviar por email

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Comentarios:

Como seria - Soraya
Quizás no fue el tiempo ni fue el momento
No tiene lógica el argumento
A veces la vida es así
Tan cerca estuvimos alma con alma
Tu piel con mi piel quemo toda la calma
Aun no pudimos concebir

Que el hecho de no actuar y no abrazar lo que era nuestro
Fue el error que viviré para siempre

Como seria que hubiera sido de mi si ese día no te hubiera dejado partir
Como seria besar tus labios cada amanecer
Poder perderme cada noche en tu querer
Como sería

Por culpa del miedo o del abandono
Sinceramente no sabía como apostar un beso contra la eternidad
Quizás soy la culpable de este destino y se que hoy no haría lo mismo
No te dejaría escapar

Como sería soñar sin sentir dudas
Como seria respirar sin desesperación
Como seria jamás preguntar quizás

Es inevitable querer leer tu blog aun sabiendo que no deberia hacerlo.
Tambien se que no deberia comentarlo talves este es el ultimo comentario que deje.
Escrito por Anónimo a las 09:55 AM, 20/11/2009 | Link | |