
Tantas Cosas en Qué Pensar

Algunos días son los mismos o lo parecen, de todos ellos no hay mucho que decir, salvo que al final del día queda la sensación de que ha sido cansado, productivo, ocioso, lento, aburrido...
Ya casi ni recuerdas a la primera persona que te saludó el lunes pasado, ni tampoco a la que te sonrió el último día de la semana pasada... y es que hay tantas cosas por hacer, hay que trabajar, hay que ver por la familia, hay que ver estudios, hay que ver muchas cosas... menos de las que quizás cuando tengamos unos 20 años más nos importarán... pero bueno, por ahora no es posible darnos esos lujos...
Dentro de todo, sea o no vida agitada, aburrida, lenta, con ansias de fines de semana, una bebida energética, un par de cervezas, o quien sabe algo más fuerte... una fiesta, un día sólo para dormir, un día sin oír que se acabó la leche, que se enfermó la mamá, que no alcanza la plata, hay que cambiar los muebles, falta un juego de sábanas, hay que hacer el mercado de la semana, hay que pagar la tarjeta.... dentro de todo, solemos toparnos con una realidad extraña, podríamos llamarla paralela... una realidad no real, algo que es y no, o quizás algo que no sea pero que debería, o algo que no debe ser pero parece... dentro de todas las circunstancias morales, religiosas, y hasta cotidianas, no nos queda otra que llamarlo amistad.
Todas las personas con las que nos topamos en nuestra vida, aquellas que un día conocimos y se convirtieron en nuestra familia, aquellas que son los padrinos de nuestros hijos, aquellas de las que solo se puede rajar y cuando las ves tienes que dibujar una amable y preocupada disposición... aquellas que te hacen sentir algo bonito, que no sabes describir pero que te reconforta, que no es que tu familia no te proporcione todo ello pero a veces lo cotidiano y pesado de nuestros días nos resta calidad de tiempo, y sólo damos prioridad a lo prioritario: comer, vestir, dormir, pagar... y el resto de divagaciones, bromas, insinuaciones, pretextos, sonrisas, tiempo en donde uno es lo que es... termina dedicado a estas personas que, como señales de tránsito en caminos sinuosos, están de pie, firmes, sea para joder, o sea para darte una de las cosas más sinceras que se siente sin necesidad de sentirse obligado a hacerlo, una amistad, que en algunos casos, tiene toques no tan blancos, porque seamos sinceros, somos humanos, y todo pasa a la velocidad de la luz por nuestra mente, pero detrás de cualquier tipo de idea, y siendo sinceros con nosotros mismos, si esta señal en el camino es capaz de despertarnos ternura, cariño sin alguna extraña razón (más allá de que sea el tipo que siempre quisiste conocer, pero ya pues, muy tarde; con la roca que llevas en el anular, no hay mucho que decir...) no es necesario dejarlo de lado.
Pero, hasta qué punto me siento bien con mi conciencia, si es que sigo este camino, mejor dicho... ¿cuando sé que no me voy a hacer daño o hacer daño a los demás? pues creo yo que empieza desde el principio. Qué fácil ¿no?, quiero decir, que si uno tiene las cosas claras de antemano, sabe que es lo que quiere arriesgar, cambiar, reemplazar, modificar... vivir... porque los grados de importancia sólo los sabemos nosotros, nuestros propios sentimientos también, y cuanto ponemos en juego también. Si sé que mi vida está algo descompuesta, y este alguien de mi vida me hace sentir extrañamente ubicado, aun cuando las cosas sigan exactamente igual, pues hay algo que debo hacer... y eso sí, todo está en nosotros, no podemos dar a otro la responsabilidad sobre nuestra infelicidad, porque si eres infeliz con alguien no es tan simple como "el ya no es como antes", porque dentro de ello tenemos participación, si no hacemos nada por cambiarlo, para "bien o mal" pues somos tan culpables como la misma rutina, así que dejemos de lamentarnos bajo ojos de los demás esperando una migaja de pena o consideración por nuestro impotente estado...
Hay una cuestión muy sana respecto a las o los "otros(as)" de nuestra vida, son tan amigos como nosotros queramos. Y si, nos hacen vivir fantasías, cosas que quizás no siempre podamos ser capaces de compartir con otras personas, por más que a éstas últimas les duela en el alma que no lo hagamos; suele ser una cuestión de cada uno, no siempre buena, no siempre mala.
Nuestros patas nos pueden mandar por los malos pasos pero solo es nuestra disposición seguirlos, así uno sea el lorna o el pisado del equipo, o así sea el más palomilla, o el más listo de todos para dar las excusas brillantes. También estos patas pueden abrir nuestra cerrada o cucufata mente, haciéndonos tomar riesgos, dando esa "patadita" hasta donde sea posible, para poder lograr algo que quizás por nosotros mismos no somos capaces de hacer. De ambos aspectos casi todos hemos vivido casos, y bueno... al final nos han dejado el sabor de nuestra propia elección. Esto te lo digo por si pretendes culpar o felicitar a tu amigo o amiga toda la vida... Pero la vida está para vivirla y vivirla bien, si no estas bien con alguien pues haz todos los intentos, si estás tan mal por intentar y esa persona también, tomen una distancia, si amas tanto como dices, solo queda actuar, si odias tanto como dices, quizás sea hora de partir, no es sano albergar malos sentimientos, porque los días en los que vives se compactan en un escudo, en un bloque que arrastras cada vez más pesado, y cuando no puedas avanzar más por ello, te darás cuenta de que no valió la pena.
Todas las personas merecen algo de nosotros, y debería ser siempre bueno. Lógicamente no siempre es así y bueno, suelen obtener lo que merecen, el problema es cuando merecen lo que nosotros creemos que deben merecer y eso parte de nuestra percepción, por lo que a veces somos injustos. Quien sabe, ese amigo o amiga puede revelarse en una sorpresa grata en tu vida, y eres tú quien no deja que lo sea. Las preocupaciones están para compartirlas porque muchas de ellas, por no decir todas, tienen solución, solo que no siempre las vemos porque... ¡tenemos tanto en qué pensar!
Gracias de nuevo.
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