A VOSOTROS MALNACIDOS
Hace unas semanas hemos padecido un hecho sonrojante en un a sociedad como la española, que ya debería tener superado este tipo de comportamientos, si bien es cierto, que a pesar de lo esporádico, no deja de molestar sobremanera a todo bien nacido que abogue por una convivencia pacifica entre ciudadanos, independientemente de los ideales, religiones y cualquier otro tipo de diferenciación personal o social.
Hace unas semanas la política vasca, Maria San Gil, con la que se podrá estar o no de acuerdo ideológicamente, sufrió el asedio e intento de agresión de un grupo de descerebrados, que a falta de argumentos para hacer valer sus ideas, las pretenden imponer a base de golpes, insultos y amenazas, y si les dejan valla usted a saber que mas cosas, que curioso, que esto le pase a Maria San Gil fuera de su tierra donde le pasa lo mismo con otros del mismo pelo, que injusto que una mujer valiente, que no se le puede negar, no pueda ejercer con libertad su derecho de expresar sus ideas.
No es la de la política vasca popular la única acción de este tipo, mas reciente le ha pasado lo mismo o muy parecido a Rosa Diez, otra mujer, otra política vasca, de la que se podrán decir muchas cosas, unas a favor y otras en contra, pero en lo que todos estaremos de acuerdo en su compromiso con la libertad de expresión.
Dos personas en principio antagónicas ideológicamente, San Gil y Diez sufren el mismo tipo de agresión, curioso verdad, pues bien, hoy, nos hemos levantado con la noticia del ataque a la sede socialista de León, los violentos no saben de ideología, carecen de ella, igual que carecen de educación y vergüenza, y de cualquier apelativo que se necesite para la convivencia. Les da igual que seas de izquierdas o derechas, su ruin cerebro atrofiado no les da para mas.
Gracias energúmenos por que, gracias a vosotros, la democracia es mas grande, esta mas viva, gracias por que por vuestros actos, la sociedad es mas fuerte frente a vuestros ataques a la libertad, es mas libre, por que ha aprendido a revelarse frente a vuestras agresiones, los que no entendéis de libertad, los que no entendéis de diferencias de opinión, los que agredisteis a Maria San Gil, a Rosa Diez y tantos otros que no piensan como vosotros, o quizás la razón no es que no piensen como vosotros, si no que son capaces, de pensar, de escuchar y de respetar, vuestra neuronas sufren tal atrofia que seréis incapaces, ya no solo de actuar de manera civilizada, si no de tan siquiera discernir que esta actitud es ni tan siquiera posible.
Desconozco vuestra ideología, es mas dudo que la tengáis, ¿que ideología sana puede amparar la agresión por diferencia de pensamiento?, ¿que ideales pueden motivar la quema de sedes de partidos democráticos que están a años luz en libertades de lo que jamás podréis estar vosotros?, pero si la tuvierais, es de tanta bajeza moral que os eliminareis entre vosotros, por que desconocéis el respeto, la camaradería, la amistad, estas palabras en vuestro dañado cerebro no tienen cabida.
La radicalidad no es buena consejera, cualquier idea por muy justa que parezca pierde toda razón cuando su defensa se basa en la violencia, cuando de su argumento, falta la palabra y es sustituida por la agresión, esta sociedad ha demostrado, por activa y por pasiva, que ha evolucionado lo suficiente para permitir la convivencia de múltiples ideologías, algunas de ellas antagónicas, pero basadas en el respeto al otro que piensa diferente, lo demás sobra de nuestra sociedad. Esta sociedad ha evolucionado tanto que vosotros tenéis la posibilidad que negáis a vuestros agredidos, podéis expresaros, defenderos, e incluso rehabilitaros e integraros, en vuestro mundo, ese en el que la libertad, es una apestada no tendríais ni una sola opción.
En cualquier caso os desprecio como se desprecia a las plagas, las enfermedades, las desgracias, vuestra actitud, es peor que el mas dañino de los canceres, por que aunque no lo uséis, lo de debajo del pelo es un cerebro, la diferencia entre las personas y vosotros.
Hagáis lo que hagáis esta sociedad os tiene superados, no sois mas que un cáncer al que tarde o temprano la propia sociedad extirpará, feliz desaparición.